Si estás mirando ofertas de luz, te habrás topado con dos grandes familias de tarifas: fija e indexada. Las dos prometen ahorro, pero funcionan de manera radicalmente distinta. Y elegir mal puede costarte cientos de euros al año.
En este artículo te explicamos cómo funciona cada una, en qué casos conviene cada tipo y los errores más comunes al elegir.
Qué es una tarifa fija
Una tarifa fija es la que toda la vida hemos llamado "tarifa de la luz". El comercializador te garantiza un precio constante por kWh durante un periodo determinado (normalmente 12 meses).
Ejemplo: firmas con la comercializadora X una tarifa fija a 0,148 €/kWh durante un año. Pase lo que pase en el mercado mayorista, tú pagarás 0,148 €/kWh por cada kilovatio que consumas. Si el mercado baja, sigues pagando lo mismo. Si el mercado sube, también.
Ventajas
- Previsibilidad total. Sabes exactamente cuánto pagarás cada mes (descontando consumo variable).
- No te afectan los picos del mercado. Cuando hay olas de frío o calor y el precio del pool se dispara, tú estás protegido.
- Más sencilla de entender. Un precio, un kWh, una factura.
Desventajas
- Margen alto del comercializador. Para garantizarte un precio fijo, el comercializador asume el riesgo del mercado, y eso lo paga el cliente con un margen mayor.
- No te beneficias de las bajadas. Si el pool baja durante 6 meses seguidos, sigues pagando la tarifa fijada.
- Permanencias y penalizaciones. Casi todas las tarifas fijas tienen condiciones por bajarte antes de tiempo.
Qué es una tarifa indexada
Una tarifa indexada sigue el precio del mercado mayorista (OMIE para luz, MIBGAS para gas), al que se le añade un margen fijo del comercializador.
Ejemplo: firmas con la comercializadora Y una tarifa indexada a OMIE + 0,012 €/kWh. Cada hora del día, el precio que pagas es el precio del pool en esa hora más 0,012 € de margen. Si una hora el pool está a 0,08 €/kWh, tú pagas 0,092 €/kWh esa hora. Si la siguiente está a 0,15 €/kWh (ola de calor), tú pagas 0,162 €/kWh.
Ventajas
- Margen del comercializador mucho menor. Como el riesgo de mercado lo asume el cliente, el margen es 5-10 veces más bajo que en fija.
- Te beneficias de las bajadas. En periodos de mercado relajado, pagas precios muy bajos.
- Transparencia total. Puedes verificar el precio del pool en la web de OMIE en tiempo real.
Desventajas
- Volatilidad. En picos de mercado puedes pagar mucho más de lo previsto. En la crisis energética de 2022, hubo días de >0,40 €/kWh.
- Necesitas seguimiento activo. No es "firma y olvídate". Conviene revisarla cada trimestre.
- No es para todos los perfiles. Si tu tesorería no soporta picos puntuales, puede ser un problema.
La gran pregunta: ¿qué sale más barato?
Aquí va la verdad incómoda: depende del año, del perfil de consumo y de la política energética. No hay una respuesta universal.
Datos reales (precio medio anual del pool OMIE):
- 2020: 33,96 €/MWh → indexada arrasó
- 2021: 111,93 €/MWh → fija ganó por goleada
- 2022: 167,52 €/MWh (crisis) → fija salvó muchos hogares
- 2023: 87,11 €/MWh → indexada vuelve a ser competitiva
- 2024: 62,80 €/MWh → indexada gana cómodamente
- 2025: ~70 €/MWh → indexada sigue siendo competitiva
Lección: las tarifas fijas te protegen en años de crisis (2021-2022) y las indexadas son mejores en años de mercado relajado (2020, 2024). Pero al firmar, no sabes en qué año estás.
Cuándo te conviene fija
- Eres aversio al riesgo. Prefieres saber qué pagas cada mes y dormir tranquilo.
- Tu tesorería es justa. No puedes permitirte un mes de factura el doble de lo previsto.
- El mercado está bajo y los comercializadores ofrecen tarifas fijas competitivas. En estos momentos puedes "fijar" un precio bueno por 12 meses.
- Eres autónomo o pyme con previsión presupuestaria estricta.
Cuándo te conviene indexada
- Tienes tolerancia al riesgo y capacidad de revisar tu tarifa.
- Consumes en horarios baratos (mucho consumo nocturno, coche eléctrico, bombas de calor con programación).
- Confías en que el mercado seguirá relajado o, al menos, no esperas otra crisis a corto plazo.
- Quieres maximizar el ahorro a largo plazo. En los últimos 5 años, indexada ha ganado en 3 de 5.
- Eres una empresa con consumo estable y bien planificado.
El error #1 al elegir: comparar mal
El error más común que vemos en clientes que vienen quejándose de su nueva tarifa es comparar margen indexado contra precio fijo. No tiene sentido.
Ejemplo de comparación incorrecta:
"Me ofrecen tarifa indexada a OMIE + 0,008 €/kWh, pero mi fija actual es a 0,148 €/kWh. ¡La indexada es mucho más barata!"
❌ Error. Estás comparando un margen (0,008) contra un precio total (0,148). En la indexada, el precio total será 0,008 + el precio del pool, que ronda 0,07-0,10 €/kWh. Es decir, tu indexada acabará costándote ~0,08-0,11 €/kWh, no 0,008.
La forma correcta:
Precio fija = X €/kWh (precio total)
Precio indexada = (precio medio del pool) + margen
= ~0,08 + 0,008
= ~0,088 €/kWh
Si la fija ofrecida es superior a 0,11 €/kWh y la indexada está a OMIE + 0,008, probablemente la indexada salga más barata en un año normal — pero asumes el riesgo de picos.
Cómo decidir en 5 minutos
- Mira el precio medio del pool del último año (lo encuentras en omie.es).
- Súmale el margen que te ofrecen en la indexada.
- Compara ese resultado con el precio fijo que te ofrecen.
- Si la diferencia es menor del 10%, ve a fija (la tranquilidad merece la pena).
- Si la diferencia es mayor del 10% a favor de la indexada, ve a indexada — pero acepta que algunos meses pagarás más.
Resumen
- Fija = previsibilidad, margen alto, te protege en crisis.
- Indexada = margen bajo, sigues el mercado, ahorro a largo plazo si el mercado se mantiene relajado.
- No compares margen contra precio fijo — compara precio total contra precio total.
- En los últimos 5 años, indexada ha ganado en 3 de 5, pero los 2 perdedores fueron crisis brutales (2021-2022).
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